Página principal
  Cogobierno
  Oficinas y trámites
  Orientación general
  Teléfonos y direcciones
  Dirección de carreras
  Planes de Estudio
  Calendario
  Conocé tus derechos
  Regulares y libres
  Quiénes somos...
  Cómo participar
  El Centro de Estudiantes
  Alfredo Bravo
  Preguntas Frecuentes
  Info. para ingresantes
  Sitios interesantes
  Legislación vigente
MNR
Movimiento Nacional Reformista
www.mnr-ps.com
 

IDEARIO REFORMISTA

HECHOS E HISTORIA: OCHENTA AÑOS DE LA REFORMA UNIVERSITARIA

* por el Ing. Eduardo J. Casalderrey

Junio de 1918

El 15 de junio se cumplieron 80 años de la denominada Reforma Universitaria, movimiento estudiantil que se desarrolló en los claustros de la Universidad de Córdoba. Fue una verdadera revolución cultural en la cual los jóvenes universitarios de la Casa de Trejo reclamaban nuevos planes y metodologías de estudio que permitieran incursionar en el desarrollo de la ciencia, en reemplazo de la universidad claustral imperante.

Este movimiento estudiantil - que se venía gestando desde principios de siglo- señalaba a través de un documento del 8 de marzo que sus principios e ideas de progreso, modernización y democracia social se oponían a

" una vasta organización de intereses subalternos, atrincherados en la vieja casa de estudios para cerrar el paso al progreso y a la ciencia de verdad". Se estaban refiriendo fundamentalmente a las Academias y a los sectores ultramontanos.

¿Cuál era la propuesta que mantenían los estudiantes reformistas de Córdoba en materia de organización y gobierno de la Universidad? El memorial elevado el 10 de abril de 1918 al ministro de Justicia e Instrucción Pública de la Nación lo indica claramente:

"Entendemos que (la Asamblea Universitaria) no sólo debe estar formada por los académicos de las Facultades, sino por todos los profesores, titulares y suplentes en ejercicio, por una representación de los estudiantes y por los profesionales egresados de la Universidad y residentes en la República".

La Asamblea Universitaria así constituida elegiría al rector y vice-rector de la Universidad, cuyos mandatos caducarían en cinco años sin reelección.

Estudiantes en los claustros

La representación estudiantil en el gobierno universitario no era una novedad al momento del movimiento reformista en la Córdoba de 1918.

La organización de las distintas universidades de Latinoamérica ya se basaba en el modelo de la Universidad de Salamanca (España), la cual -a su vez- había tomado de la Universidad de Bologna la participación estudiantil en el "Stadium".

En San Marcos de Lima (Perú), la primera universidad de América (creada en 1550), depositaba en sus claustros formados por "doctores y estudiantes" el poder supremo de las decisiones.

Asimismo, la Universidad de la República Oriental del Uruguay se estructuraba como una federación de facultades a partir de la Ley del año 1908. Dicha ley establecía la representación de los estudiantes en los Consejos Directivos de las facultades, si bien limitado a un miembro, el cual debía ser graduado, electo por los mismos estudiantes.

En la Universidad de París, por otra parte, ocurría algo parecido a través de las corporaciones de estudiantes.

En nuestro país existía también un antecedente importante: el Centro de Estudiantes de Ingeniería "La Línea Recta", una organización fundada en 1894, extendió su labor fuera del ámbito de la ex Facultad de Ciencias Exactas y Naturales posibilitando que Medicina y Derecho constituyeran sus propios Centros de Estudiantes en 1904 y 1905 respectivamente.

Estos tres Centros Estudiantiles fueron los que luego darían origen a la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA). En 1907 el Consejo Directivo de la Facultad cuyo decanato ejercía el Ing. Otto Krause, reconoció como "única corporación que representa a los estudiantes de la Facultad" a este Centro. Un año más tarde (07/10/1908) el Consejo Directivo de la Facultad dispuso que un representante del Centro de Estudiantes de Ingeniería se incorporara al Consejo. Esto ocurrió diez años antes que el movimiento estudiantil de Córdoba.

El 11abril de1918 se constituyó la Federación Universitaria Argentina (F.U.A.) con las Federaciones de Buenos Aires, La Plata, Santa Fe, Tucumán y los centros estudiantiles de Córdoba que actuaban como Comité pro Reforma Universitaria. Aquí comenzó la más profunda tarea en aras de los principios reformistas que culminó el 15 de junio de ese mismo año, día en el que la Asamblea Universitaria debía elegir al Rector.

Contemporáneamente el P. E. N. intervino la Universidad designando al Dr. Nicolás Matienzo interventor. Su llegada lleva alivio a la comunidad universitaria y comienzan algunas reformas. Así, por ejemplo, se modifican los estatutos y se establece la renovación periódica de sus autoridades eliminándose la calidad de vitalicios de los miembros del Consejo. Por primera vez los profesores de la Universidad participan en el gobierno universitario. Anteriormente, eran los académicos quienes - designados entre ellos mismos- integraban los Consejos.

Los hechos

El último tramo de la lucha era la designación del rector. Con ese objetivo el 31de mayo 1918 se había constituido el Consejo Superior y, si bien los estudiantes no participaban directamente de las elecciones de autoridades, propiciaban nombres de decanos que garantizaran la renovación del claustro. La F.U.A. sostenía para el rectorado de la Universidad de Córdoba, la candidatura del Dr. Enrique Martínez Paz.

La Asamblea se reunió con la presencia de 42 asambleístas pero el candidato de los estudiantes obtuvo sólo 13 votos. Una terrible silbatina recibió el resultado. Los estudiantes, que se sentían burlados por la denominada "camarilla profesoral", reaccionaron con violencia y personas ajenas al ámbito universitario (precursores de los hoy "batatas") irrumpieron en el local registrándose varios estudiantes heridos con armas blancas.

El impulso de los estudiantes era enorme y en el propio recinto de la Asamblea Universitaria el Comité pro Reforma declara la huelga general y proclama la Revolución Universitaria. Luego de varias horas, los estudiantes cordobeses y miembros de la FUA salen a la calle y recorren la ciudad entre las simpatías del pueblo.

Revolución cultural

El 15 de junio marca una fecha inolvidable: la rebeldía estudiantil tendría una repercusión insospechada. Latinoamérica sentiría en muy poco tiempo ese soplo libertario que hoy, después de ochenta años y muchos sinsabores, aún perdura.

En Córdoba durante varios días sonaron los clarines policiales, hubo cargas de caballería y numerosos estudiantes heridos, pero ellos no se movían, entendían que su "causa era la causa de la justicia".

El 21 de junio se hizo público el manifiesto que redactara Deodoro Roca "A los hombres Libres de América del Sur", la más hermosa pieza de la literatura revolucionaria de la juventud cordobesa:

"Desde hoy contamos para el país una vergüenza menos y una libertad más. Los dolores que quedan son las libertades que faltan. Creemos no equivocarnos, las resonancias del corazón nos lo advierten: estamos pisando sobre una revolución, estamos viviendo una hora americana", sostiene el primer párrafo.

"Nuestro régimen universitario - aún el más reciente- es anacrónico. Esta fundado sobre una especie de derecho divino: El derecho divino del profesorado universitario. Se crea a sí mismo. En él nace y en él muere" se lee en otro sus párrafo de este extenso y duro documento. Más adelante manifiesta: "Reclama un gobierno estrictamente democrático y sostiene que el demos universitario, la soberanía, el derecho a darse el gobierno propio radica principalmente en los estudiantes", y al hacer referencia al concepto de "autoridad" imperante en los claustros, el manifiesto señala: "Por eso queremos arrancar de raíz en el organismo universitario el arcaico y bárbaro concepto de autoridad que en estas casas de estudio es un baluarte de absurda tiranía y solo sirve para proteger criminalmente la falsa dignidad y la falsa competencia".

No hay duda que este movimiento, expandido a toda América, fue una verdadera revolución cultural contra el conservadurismo, el clericalismo y el autoritarismo imperante en los claustros y en la sociedad global.

El mismo 15 de junio simultáneamente con la declaración de la huelga por parte de los estudiantes, la Universidad fue clausurada por el Rector. El Obispo de Córdoba -casi la única voz disonante- dirige una pastoral a sus feligreses en la que acusa a los estudiantes reformistas de sacrílegos, bárbaros y anarquistas. La policía con refuerzos del ejercito detuvo a muchos estudiantes que, entre vítores y aplausos del pueblo, fueron llevados detenidos al regimiento IV de artillería.

¿Qué reclamaban los estudiantes como medidas efectivas para la Universidad?

En primer término el gobierno tripartito de las Casas de Estudios, es decir, consejos directivos y superiores conformados por profesores, graduados y estudiantes.

Así también, la libertad de cátedra, instrumentada a través de la instauración de la "cátedra paralela", la modificación de los planes de estudios, las oposiciones o concursos para proveer de profesores las distintas cátedras y su periodicidad.

En agosto de 1918 el Poder Ejecutivo Nacional designó al ministro de Educación, Dr. Salinas, interventor en la Universidad de Córdoba. Con él se llevaron adelante importantes reformas: se introduce la docencia libre, la participación estudiantil en el gobierno de la Universidad y comienza un proceso de reforma de planes de estudio.

Los principios reformistas se fueron incorporando, en mayor o menor medida, en los estatutos de las distintas universidades: Buenos Aires en 1919; La Plata en 1920, Tucumán al nacionalizarse en 1921; lo mismo que en 1922 al crearse la U.N. del Litoral; pero los avatares políticos hicieron que en varios casos –y en poco tiempo- se volviera al antiguo sistema, tal es el caso de Buenos Aires, que vuelve a modificar sus estatutos en 1923 y La Plata en 1926 regresando al sistema pre-reformista.

Entre Golpes y Democracia

En 1930 se produjo el golpe de Estado y el fascismo se hizo cargo del país. La FUBA declaró- según nos recuerda Gabriel del Mazo en su compilación sobre la Reforma Universitaria- que la U.B.A. fue entregada "al más ignorante y ridículo de los doctores que ha producido la ignorancia argentina".

Perdida la autonomía, esta situación dura hasta el 23 de diciembre de 1955, año en el que se dicta el decreto-ley 6403/55 que posibilita la reorganización de las Universidades Nacionales. El período que va hasta 1966 fue el más fecundo en la vida universitaria argentina, en el cual los postulados reformistas tuvieron plena vigencia.

El golpe de Estado de junio de 1966 hizo retroceder no sólo a la universidad sino al país todo a épocas que se entendían definitivamente superadas. Sin embargo lo peor estaba por venir cuando un nuevo golpe de Estado en marzo de 1976 derriba las instituciones de la República y el secuestro, la tortura y la desaparición de personas se convierte en el método de quienes se sienten los "reorganizadores nacionales". La "capucha" estará presente en la universidad durante casi ocho años. Abolida la autonomía, desaparecido todo vestigio de concurso para proveer los cargos docentes, la Universidad Argentina entró en la etapa de mayor degradación de toda su existencia.

Restaurada la democracia con el pronunciamiento popular de octubre de 1983, el gobierno que asumió el 10 de diciembre de ese año debió actuar con la rapidez que el caso exigía. Es así que tres días después dictó el decreto 154/83 en función del cual se intervienen las Universidades Nacionales, y se declara "de aplicación los estatutos vigentes al 29 de julio de 1966..."

Numerosos profesores que habían abandonado la Universidad y otros que fueron obligados a alejarse de ella, retornaron a sus lugares de trabajo y comenzó un nuevo período en la vida de la universidad. Lamentablemente muchos docentes designados en concursos restringidos durante la dictadura militar continuaron en la Universidad y algunos, incluso, llegaron a los cuerpos de gobierno.

Nuevas carreras, planes de estudio modernizados, vigencia plena de la autonomía universitaria, profesores, graduados y estudiantes integrando los consejos directivos y superiores de las Universidades es el logro de la instauración democrática, que exige a las nuevas generaciones, como homenaje a los estudiantes reformistas del 18, estar atentos a diferentes formas de cercenar los logros alcanzados. Algunas de esas formas están solapadamente dadas en la Ley de Enseñanza Superior y en las restricciones presupuestarias que pueden ahogar a la Universidad Argentina en su doble tarea de enseñar e investigar.

http://www.cpel.uba.ar/Voces/1999/Nro16/ReformaUniversitaria.htm

 

 

© 2004-2006, Agrupación Socialista Alfredo Bravo
Universidad de Buenos Aires - Facultad de Ciencias Sociales